
La progresiva implementación del cultivo de cannabis no psicoactivo para el aprovechamiento con fines industriales, más el lento y progresivo uso del aceite de la flores de las plantas no psicoactivas para múltiples dolencias se fue rompiendo poco a poco las barreras ideologías para la siembra y cultivo de plantas de cannabis, esto no sin el recelo en la disminución del uso de la fuerza en las políticas de la guerra contra las drogas que no quieren dar un mensaje de bajar la guarda ante la lucha contra los narcóticos. Con el advenimiento del cultivo no psicoactivo y el descubrimiento de los usos medicinales, progresivamente se fue aceptando los beneficios médicos del cannabis abriendo las puertas a las investigaciones clínicas sobre el uso medicinal del cannabis.
A medida que los estudios clínicos fueron mostrando evidencia cada vez más fehaciente que el cannabis si sirve para mejorar la salud, surgió la motivación de organizaciones sociales y culturales para presionar a los gobiernos a despenalizar y descriminalizar del uso del cannabis en todas su formas. En el año 2020 la organización mundial de la salud retiro de sus listados de drogas duras al cannabis reconociendo sus aplicaciones terapéuticas. La asociación mundial antidopaje ha retirado progresivamente el CBD como sustancia de control. El ultimo avance de sobre la despenalización o “legalización” se dio en Nueva York donde en el mes de marzo 2021 se permite el uso recreativo y se eliminaran los registros policivos asociados al consumo individual de cannabis



